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Paraíso- Capítulo 3

-Revelaciones.

No llevaba mucho tiempo caminando sin un rumbo por la orilla del bosque, y el lugar le traía una sensación inquietante, como si el aire oliera de forma extraña. Debi no pudo establecer si era malo o bueno, sólo sabía que era inquietante. Curioso era que la sensación de su corazón latiendo cada vez más fuerte se hizo notar al poco tiempo, era extraño para un espíritu sentir su propio corazón. Cayó en la cuenta de que estaba siendo observada. Se detuvo en seco y miró a su alrededor para poder divisar algo, pero todo estaba tranquilo, demasiado tranquilo para tratarse de un bosque.

-Tardaste un poco en advertir mi presencia- dijo una voz femenina.

Debi dio un ligero respingo y volvió a mirar a su alrededor, pero no había nada. Sin embargo la atmósfera del lugar se volvió tensa y pesada, hizo que ella se estremeciera. Y fue a los pocos segundos cuando la fuente de la voz se presentó a los ojos del intranquilo espíritu: una mujer que vestía de seda y terciopelo oscuros apareció, su expresión era astuta y rapaz. Debi supo que debía por lo menos sentir miedo.

-No estés tan temerosa- le dijo la mujer acercándose- no tengo motivos para hacerte daño. Sin embargo he venido por ti, sé que eres un espíritu,  y mi trabajo consiste en ayudarte en tu camino.

-¿Eres la Señora Muerte?

-No, solo una de sus sirvientes, mi tarea el llevar almas como la tuya a donde perteneces.

-No quiero volver allá, no quiero regresar a Paraíso- dijo ella retrocediendo unos pasos, en señal de rechazo.

La mujer adoptó por un segundo una expresión  de sorpresa que después se convirtió en alerta.

-¿Paraíso dices? Ningún alma atrapada allí puede cruzar sus fronteras.-El guardián me dijo que era libre de salir, pero nunca podría regresar. Y tomé la decisión de irme, nadie me hará volver…La mujer abrió los ojos de forma impresionante.

-No lo entiendes. No es a Paraíso donde te debo llevar, pero tampoco es el camino de los muertos el que deber recorrer. Tu Senda es distinta. Te llevaré con la Reina Muerte y el Rey de la Vida, ellos decidirán tu futuro.

Se formaron alrededor de sus manos cadenas de un luminoso blanco azulado, no eran frías, ni pesadas, ni menos rígidas, Debi podía girar sus manos casi con libertad, pero no podía separar sus manos más de lo que la cadena medía entre una y otra, tampoco podía quitárselas… en resumen, fue tomada prisionera.

-¿Qué…? ¿Por qué eh…?

-No quiero que huyas, al parecer, eso se te da muy bien- contestó la mujer.

-Pero, no entiendo

-Es natural, pero no puedo explicarte demasiado esta situación, verás, eres más necesaria de lo crees.

-¿Por qué?

-Porque Paraíso es un engaño, un lugar reinado por traficantes de almas, y nosotros, los Ángeles de la Vida y la Muerte les buscamos desde hace siglos. Ahora te llevaré a nuestro Reino, y ten cuidado, no te separes de mí.

Paraíso- Capítulo 2

Misión.

Debi no posee mucha paciencia, y al notar que la escalera de caracol seguía y seguía comenzó a ponerse nerviosa, no sentía el menor cansancio, y aunque no sabía cuanto tiempo llevaba tenía la sensación de que han pasado varias horas, no sentía cansancio, nunca se cansaba, y solo cuando estaba aburrida se echaba a dormir.

Pero su percistente espíritu le decía que en algún momento el fin de la escalera llegaría, y cuando menos se lo esperaba, puso un pie en el vacío y cayó a la oscuridad envolvente del lugar.

Y de la misma manera en que cayó al vacío, llegó al fondo de este, hundiéndose con lentitu en una humedad tan fría que caló sus huesos… había olvidado lo que era el frío. Pronto se percató de que se encontraba hundiéndose en algún lugar lleno de agua, tal tez un lago, no era salada, y nadó hasta la superficie, notó que era de noche había un tapiz de estrellas que casi iluminaban el lago por sí solas. Se dirigió nadando hasta la superficie, el frío la tenía temblando de pies a cabeza, pero a pesar de ello, se sentía tan feliz como no lo hacía en mucho tiempo, estaba en el mundo que conoció hace tanto, podía reconocer el olor de la tierra, humedad, fuego… y también la podredumbre de algunos árboles… miró a su alrededor, la oscuridad nocturna parecía demasiado quieta… junto al lago había un pequeño bosque y al otro lado se extendía una llanura que parecía no tener fin. Debi no lograba orientarse, no sabía exactamente en donde estaba o hacia donde ir… aunque podía ir donde quisiera.

···

Había transcurrido tiempo incontable desde la última vez que pudo moverse por sí solo, y cuando su alma comenzaba a cansarse de esperar y se sumía por completo en un sueño eterno, sintió que alguien le perturbaba y se encontró nuevamente despierto. Era una intrusa, una muchacha, la primera persona que veía desde hacía mucho, la chica se acercaba demasiado a él, como ella notara que estaba vivo. Cuando ella dejó de inspeccionarlo y se dispuso a ir a la puerta, como por inercia hizo su deber, le advirtió sobre las consecuencias de salir de Paraíso, y sin embargo la muchacha prefirió una eternidad de incertidumbre, en las pocas veces que ha tenido que advertir a la gente que quiere aventurarse, solo ella decidió pasar por esa puerta, y eso solo significaba que la farsa comenzaría a terminar…. Paraíso se iba a terminar.

Pocos minutos después de que la chica se fue, un viejo vestido con atuendos de Rey se presentó ante él, la expresión de su rostro indicaba un claro descontento.

-¡¿Cómo has dejado que se fuera?!- inquirió furioso el Rey- ¡Has dejado salir a una bomba de tiempo!

-Tan solo he hecho lo que se me pidió: advertir sobre la condena de la incertidumbre eterna, pero el hechizo del lugar no la retuvo, salió por su propia cuenta, y ante eso no soy quien.

-Debiste hacer algo para que no se fuera.

-No es mi deber obligar a que la gente se quede aquí, el Rey Fathanar no me ordenó tal cosa.

-Fathanar ya no está acá, soy yo quien está a cargo. si la gente se entera de que es posible que Paraíso existe y se puede entrar como salir de acá, será un desastre. Baja al mundo mortal, encuentra a esa chica y mátala, solo tu espada puede matar a alguien ya muerto.

-No estoy aquí para matar…

-¡Estás bajo mis órdenes! Esa chica se ha ido de nuestro control, es tu deber aniquilarla, y si te rehúsas, terminarás igual que tu antecesor ¡Muévete!

Sin más remedio, el Guardián se encaminó a la puerta, para ir a la caza de la única chica que no cayó en el hechizo de Paraíso…

El Cazador- Capítulo 2.

Cosas extrañas.

La criatura era como un enorme perro, pero en lugar de pelo llevaba escamas, cuernos y una cresta membranosa en el lomo, parecía salida del mismo infierno, y era tan fuerte que ni el golpe más fuerte le causaba el menor daño, parecía hecha de piedra, aplastaba y devoraba a quien se le cruzara.
-Esta cosa es invencible- decían los guerreros.
La bestia se paró sobre sus patas traseras y dejó ver en la zona del pecho un bulto de color negro, luego de un momento dejó caer sus patas delanteras para remecer el suelo nuevamente.
-Aléjate de este lugar, insensato- me dijo el Capitán-, esta cosa arrasará con todo cuanto tenga en frente ¡Muchachos, retirada!- ordenó, en ese momento tuve una idea.
-¡Momento!- dije- Hay una manera de acabar con eso.
-Espera, idiota ¿qué intentas hacer?
Cogí un arco y un caraj con unas cuantas flechas y fui a ubicarme sobre el techo de lo que quedaba de una casa, no sabía como entendía sobre armas, si ni siquiera tenía idea de cual era mi nombre, pero ubiqué la flecha y tensé la cuerda del arco apuntando a los ojos de la bestia y esperando la oportunidad para que la bestia se quedara quieta por un par de segundos. No se si fue suerte, pero cuando sentí que era el momento adecuado la flecha salió disparada y dio al ojo derecho, el animal rugió y enloqueció de dolor, se movió de un lado a otro y pisó enormes astillas de madera aún ardientes, empeorando su estado. Luego de aullar fuertemente se abrió un agujero en medio de la tierra y se lanzó sobre este, cuando despareció en el umbral al inframundo, como supuse, el agujero se cerró y no dejó evidencia en la tierra de que alguna vez estuvo allí.
-Ese fue un disparo muy certero, muchacho- me dijo el Capitán-, si fueras un poco más joven te hubieras ganado un puesto dentro de mi ejército- agregó-. Ten- me lanzó una bolsa llena de monedas-, en agradecimiento por salvar el pellejo del resto, puedes quedarte también con el arco y las flechas, es una pena que una parte no se haya podido salvar de la bestia esa, y los del Templo de Harem estarán de luto por un largo tiempo. Deberías acompañarnos hasta la ciudad, allí podrás comprarte algo de ropa y quizás consigas un trabajo, serías muy bueno como mercenario, si es así nos veríamos bastante seguido.
Cogí la bolsa y acompañé a la veintena de soldados que quedaban en el pueblo en ruinas y a los niños que me encontré hace un momento. Durante todo el viaje fui callado y meditando, aún estaba pasmado por lo ocurrido, pues sabía que mi situación era poco común. El Capitán conversaba con el resto de su batallón, algunos estaban afectados por las bajas, otros parecían acostumbrados a este tipo de cosas. De vez en cuando se dirigía a mí para hablarme de una que otra cosa, así como también a los chicos, me llamó la atención cuando mencionó algo sobre la criatura que habíamos enfrentado.
-…Es extraño ver una criatura entrar y salir de este mundo como cual fulano por su casa, algo raro sucede y no me da buena espina.
-¿Por qué?- pregunté.
-Se necesita de un ciervo de infierno para invocar esas cosas y tratándose de un demonio de ese calibre supongo que se necesita más de uno- me explicó-, yo no se nada de estas cosas, pero sé que esto no es para nada normal, hay que informarles a los del templo de Harem para que investiguen el asunto.
-Capitán, mire hacia allá- dijo un soldado apuntando hacia delante con su espada, por un momento creí que se trataba de una amenaza, pero lo que vi me sorprendió aún más: no muy lejos frente al grupo había un árbol suspendido en el aire y las raíces con tierra incluida estaban hacia arriba y la copa hacia abajo.
-¿Qué rayos?- dijo el Capitán igual de sorprendido que el resto.
-El árbol fue volteado mediante magia- dijo un soldado-, será mejor no acercarnos demasiado.
Al llegar en donde estaba el árbol encontramos el hueco que dejó en la tierra, fuera de todo lo extraño que era ver un árbol copa abajo no había nada que llamara más la atención, así que decidimos continuar el camino preguntándonos qué provocó aquello.
Luego de dos horas caminando logré ver a lo lejos las puertas de entrada de la ciudad, sin embargo algo me distrajo de ello, una extraña lluvia cayó torrencialmente, pero no había nube alguna que anunciara lluvia y lo más extraño de esta era que el agua que descendía de la nada tenía un extraño fulgor plateado que se desvanecía varios segundos después de haber tocado el suelo o alguno de nosotros, dejé que se acumulara un poco en mi mano y bebí de esta. No hacía nada, pero me sentí repuesto y animado. La lluvia duró apenas unos minutos, pero fue suficiente para empapar al grupo entero y de un segundo a otro en el valle crecieron plantas y flores.
-Esto es de lo más extraño- dijo el Capitán-, los magos de Harem estarán con la cabeza hirviendo.
Seguimos nuestro camino a la entrada de la ciudad…

Paraíso

Capítulo 1.-

Autoexilio.-

Era otro día lleno de sol en Paraíso, tal como lo fue hace 5o años, cuando Debi llegó, lo fueron antes de su llegada y lo seguirán siendo por toda la eternidad. Con una paz inquiebrantable, la tranquilidad imperante en todo momento, la falta de novedad, Debi comenzaba a sentirse atrapada en un mundo que no la hace feliz en lo absoluto, no desde hace la mitad de su tiempo en aquel lugar…

Su epíritu inquieto, que en un principio fue dormido por la belleza del lugar, fu despertando paulatinamente, provocando en la muchacha cierto deseo por satisfacer su necesidad de emociones fuertes, sin embargo nada que pudiera hacer lograba satisfacer dicha necesidad, porque todo aquello que pudiera presentar algún peligro para sus habitantes desaparecía, le contaron personas que llevaban siglos en el lugar que todo aquello era eliminado, y le recomendaron que no volviera a hacer locuras si no quería serlo también, en cualquier momento podría ser tomada como un peligro por los Reyes, así que se vio obligada a contener sus deseos de ser feliz.

A simple vista, ese día parecía tan pasivo y aburrido y como todo los demás, pero algo había en su entorno que no parecía encajar, un color extraño en el cielo, un olor distinto en el ambiente, un tono distinto en los sonidos… algo, algo raro, que quizás la llamaba del bosque junto a su hogar.

-¿No notas algo raro en el bosque?- preguntó a una mujer que se encontraba junto a ella.

-Está cada día más hermoso- respondió con voz despreocupada.

-Tú todo lo encuentras cada día más hermoso, está igual que siempre- replicó con cierto enfado.

-Entonces, ¿por qué crees que hay algo raro, si a tus ojos sigue igual?

-No es algo que puedas ver, oler u oír… es algo que se siente.

La mujer rió con suavidad pero con energía, como si hubiese oído un chiste.

Debi quedó mirando fíjamente al bosque y sentía que había algo en el que la invitaba a adentrarse en este como si se diera cuenta de que el bosque ocultaba un secreto y luego de meditarlo un minuto le dijo a la mujer:

-Iré a dar un paseo.

-Ve tranquila niñita.

Y se adentró en el bosque siguendo el sendero. A medida que avanzaba se iba dando cuenta de que el sendero se hacía más estrecho e irregular, pero siguió caminando por largas horas, sin sentir fatiga o cansancio, porque allí, en ese mundo, no había necesidad de comer o dormir, porque en verdad un muerto no lo necesitaba. llegó a una parte en donde no había estado nunca, y quizás nunca nadie más había llegado, porque el sender desaparecía en el lugar y los árboles parecían cerrar el paso al corazón del bosque, sin embargo fue ahí cuando el llamado se hacía más fuerte y siguó caminando por donde apenas podía poner un pie firme sobre el suelo hasta llegar a un claro, al parecer justo en el centro del bosque, pero los áboles de alrededor eran tan altos y de copas tan amplias que impedían mayoritariamente la llegada de la luz del sol, tal vez por ello no se puede ver desde lo alto, pensó al ver hacia arriba. luego vio que frente a ella había una puerta doble, grande y mazisa, tallada y con marco de hierro, muy hermosa, pero era obvio que nadie ha pasado ahí en mucho tiempo, porque varias enredaderas trepaban por esta.

E interponiéndose entre Debi y la puerta, se encontraba la estatua de un Guardían, esculpida en mármol, que empuñaba una espada que descansaba sobre el suelo, a modo de vigilancia. La curiosidad de Debi no tardó en conducirla a la estatua, cada uno de sus detalles la hacía tan real, incluso le parecía que oía el latir de un corazón ¿Había alguien real encerrado en la estatua, o su imaginación volaba en esos momentos? Palpó la estatua para comprobar que era de sólido mármol, tal como se veía a simple vista, así que después de ello quiso dirigirse a pa puerta, pero antes de que pudiera dar un paso, la misma estatua se lo impidió, alzando su espada de forma defensiva para impedir cualquier movimiento de Debi.

-Aquel que se atreva a cruzar el Fin de Paraíso nunca más podrá volver- advirtió con voz firme, Debi notó que la estatua ya no parecía estatua, sino alguen tan real como ella.

-Quiero salir de aquí- dijo ella, casi ansiosa.

-Vivirás condenada a una vida sin muerte, vagando entre los mundos de los mortales sin poder volver a ninguna clase de normalidad.

Debi sonrió.

-Es mucho mejor que vivir en Paraíso- respondió-. Por favor, déjame salir.

-Es tu decisión.

El Guardián le dejó el paso libre haciéndose a un lado. Debi le sonrió y, dejándose llevar por un arrebato, besó al Guardián en la mejilla, a modo de despedida.

-Deséame suerte en mi viaje- le dijo y se aproximó a la puerta, la cual se abrió de par en par, dejando paso a una escalera de caracol, y sin dudarlo un instante, bajó por ella, sintiendo por fin que la libertad le volvía a sonreír…

Paraíso

INTRODUCCIÓN

Más alla de cualquier mundo al cual puedan llegar los grandes magos, existe un mundo al cual solo pueden entrar las almas de seres nobles y que sobre todo han dado su vida en un acto desinteresado. Este mundo se le conoce como Paraíso, y muchos sueñan con llegar algun día.

Debi llegó siendo aún muy joven, cuando en un accidente salvó a su hermano menor, llevaba ya mucho tiempo en Paraíso y se sentía feliz, pero con el pasar del tiempo sintío que cada día se hacía más largo y que ya no se sentía satisfecha en Paraíso, entonces decidió salir de allí.


El Cazador

Este es el primer capítulo de un proyecto de pura diversión llamado Rare Fantasy Series, nada serio, pero ojalá sea entretenido. Los demás capítulos están en mi otro blog

http://eskritosanonimos.blogspot.com

Capítulo 1
El resucitado.-
Oscuridad, brumas, niebla, silencio… una terrible sensación de estar flotando en la nada invadía mis sentidos, me sentía como si cayera lentamente por un pozo estrecho, quería moverme, gritar, salir de donde sea que estuviera, pero no podía hacer nada, solo luchaba contra una fuerza que me mantenía quieto y sin poder siquiera respirar. Así la desesperación me embargó pronto, y cuando creía que no tenía escapatoria sentí que algo me “empujó hacia arriba” y desperté, gritando y respirando con desesperación, mis ojos se encandilaron con la luz del lugar, se oía una bulla que no pude aguantar y me dolía el cuerpo. Me levanté y fui a algún lugar en donde la luz no dañara mis ojos, estaba asustado, no tenía idea de lo que ocurría, mi cuerpo temblaba y estaba desorientado. Sabía que algo terrible había pasado, pero no tenía idea de qué fue lo que ocurrió, intentaba recordar lo acontecido antes de caer inconsciente, pero todo era nada, no sabía nada, no entendía nada.
-Calma, muchacho- me dijo una voz detrás de mí-, estás a salvo.
Miré a todos lados, junto a mí había un hombre que me miraba sorprendido, como si esperara que hiciera algo.
-¿Qué pasó?- pregunté, aún aterrado.wq
-Hubo una masacre- me dijo el hombre-, el pueblo entero fue arrasado por saqueadores- me informó, pese a la claridad de las palabras no comprendía del todo.
-No… no… comprendo… no recuerdo ¿Cómo sobreviví?- dije en cuanto acabé de entender.
-La verdad no lo hiciste- me dijo con una expresión que evidenciaba malas noticias, pero lo dicho me resultó aún más incomprensible-, estabas muerto y te resucité.
-¿Qué?- pregunté sin dar crédito alguno a las palabras del hombre- Imposible.
-Sé que es difícil de creer, pero tú fuiste el único cuerpo en buen estado que encontré e hice lo que debía hacer. Soy un sacerdote de Harem y he venido junto algunos soldados del reino a investigar este asunto. Mi nombre es Arlath.
Arlath me ayudó a levantarme, vi que mis ropas estaban ensangrentadas y rasgadas, levanté mi camisa y vi en mi abdomen una herida ya seca y cerrada, de pronto la imagen de un hombre blandiendo su espada contra mí llegó a mi mente, por un segundo vi, oí y hasta olí el momento de mi muerte. Di un sobresalto.
-¿Por qué no recuerdo nada?- pregunté
-Cruzaste la senda de la muerte por al menos tres horas, supongo que en el proceso ya olvidaste tu vida reciente. Te llevaremos a la ciudad de Ashar para darte ropas nuevas, un nombre, un lugar en donde te puedas quedar y un trabajo.
Salimos de las ruinas de la casa en donde estaba, mis piernas me temblaban al caminar. El panorama de la aldea no era mejor del que pude apreciar en la casa, todo era ruinas y cenizas, había cadáveres mutilados y quemados por donde pasaba la vista, las casas de alrededor estaban en completa destrucción y no parecía haber sobreviviente alguno. Había soldados que iban de aquí para allá cargando cuerpos y tirándolos en fosas donde iban a estar sus sepulturas, uno de ellos se acercó a mí y me preguntó:
-¿Resucitado?- asentí con la cabeza- Sígueme, te llevaremos a la ciudad.
El soldado me condujo por la calle principal de la aldea y me dejó junto a una carreta, allí había dos niños, estaban en harapos y sucios, al parecer habían logrado sobrevivir a la masacre, pues no se veía en ellos rasguño alguno.
-¿Ustedes saben lo que pasó?- pregunté.
-Unos bandidos vinieron y lo destruyeron todo- me dijo el mayor de ellos-, nuestra madre nos escondió, pero no pudo esconderse con nosotros.
-Lo lamento- dije- ¿Ustedes saben quién soy yo?- les pregunté luego de una pausa.
-Nadie en el pueblo te conoce, eras recién llegado- me dijo el niño.
Me sentí frustrado al no obtener respuesta, pero me dio algo de lástima por los niños al ver que quedaron en completo desamparo.
-¿Tienen quién les ayude?- pregunté.
-Estos niños serán educados en la Casa de Rigel como sirvientes y después se harán soldados del reino- me respondió el soldado queme trajo a la carreta-. Hay que irnos, aquí no hay nada más que rescatar.
Un estruendo no muy lejano sacudió la tierra, seguido de eso se oyeron gritos de los soldados, algunos de pánico, otros de guerra y muchos más, de dolor. Por alguna clase de instinto fui a investigar y me encontré con una criatura horrorosa que atacaba a los soldados. Arlath, que estaba frente a la bestia, fue devorado por esta.
-¡No! ¡Arlath!- grité al ver como el hombre que me devolvió a la vida era devorado…

Bienvenidos

Ahora voy a aprender a ver como se usa este espacio… no tengo ganas de subir algo que es viejo, tengo casi todo en eskritosanonimos…
aquí las cosas se ven que salen más ordenadas…
por ahora dejo saludos a sinuee
otro día subiré algo para quienes me lean

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