-Revelaciones.
No llevaba mucho tiempo caminando sin un rumbo por la orilla del bosque, y el lugar le traía una sensación inquietante, como si el aire oliera de forma extraña. Debi no pudo establecer si era malo o bueno, sólo sabía que era inquietante. Curioso era que la sensación de su corazón latiendo cada vez más fuerte se hizo notar al poco tiempo, era extraño para un espíritu sentir su propio corazón. Cayó en la cuenta de que estaba siendo observada. Se detuvo en seco y miró a su alrededor para poder divisar algo, pero todo estaba tranquilo, demasiado tranquilo para tratarse de un bosque.
-Tardaste un poco en advertir mi presencia- dijo una voz femenina.
Debi dio un ligero respingo y volvió a mirar a su alrededor, pero no había nada. Sin embargo la atmósfera del lugar se volvió tensa y pesada, hizo que ella se estremeciera. Y fue a los pocos segundos cuando la fuente de la voz se presentó a los ojos del intranquilo espíritu: una mujer que vestía de seda y terciopelo oscuros apareció, su expresión era astuta y rapaz. Debi supo que debía por lo menos sentir miedo.
-No estés tan temerosa- le dijo la mujer acercándose- no tengo motivos para hacerte daño. Sin embargo he venido por ti, sé que eres un espíritu, y mi trabajo consiste en ayudarte en tu camino.
-¿Eres la Señora Muerte?
-No, solo una de sus sirvientes, mi tarea el llevar almas como la tuya a donde perteneces.
-No quiero volver allá, no quiero regresar a Paraíso- dijo ella retrocediendo unos pasos, en señal de rechazo.
La mujer adoptó por un segundo una expresión de sorpresa que después se convirtió en alerta.
-¿Paraíso dices? Ningún alma atrapada allí puede cruzar sus fronteras.-El guardián me dijo que era libre de salir, pero nunca podría regresar. Y tomé la decisión de irme, nadie me hará volver…La mujer abrió los ojos de forma impresionante.
-No lo entiendes. No es a Paraíso donde te debo llevar, pero tampoco es el camino de los muertos el que deber recorrer. Tu Senda es distinta. Te llevaré con la Reina Muerte y el Rey de la Vida, ellos decidirán tu futuro.
Se formaron alrededor de sus manos cadenas de un luminoso blanco azulado, no eran frías, ni pesadas, ni menos rígidas, Debi podía girar sus manos casi con libertad, pero no podía separar sus manos más de lo que la cadena medía entre una y otra, tampoco podía quitárselas… en resumen, fue tomada prisionera.
-¿Qué…? ¿Por qué eh…?
-No quiero que huyas, al parecer, eso se te da muy bien- contestó la mujer.
-Pero, no entiendo
-Es natural, pero no puedo explicarte demasiado esta situación, verás, eres más necesaria de lo crees.
-¿Por qué?
-Porque Paraíso es un engaño, un lugar reinado por traficantes de almas, y nosotros, los Ángeles de la Vida y la Muerte les buscamos desde hace siglos. Ahora te llevaré a nuestro Reino, y ten cuidado, no te separes de mí.
